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martes, 28 de agosto de 2012

Amuay y la RSE


Trato de escribir algo diferente a la tragedia de Amuay, e incluso leo de entre la selección de artículos que amablemente han enviado nuestros colaboradores, y todo me va pareciendo lejano para el momento actual que vive Venezuela. 

En medio de la tragedia, y de forma casi inmediata a la misma, se activaron en la ciudad de Maracaibo (vecina no sólo geográficamente sino porque ambas tienen a la industria petrolera como una de sus actividades principales) acciones de solidaridad por medio de donaciones de agua envasada, medicinas, productos de higiene, entre otros con el fin de lograr una rápida recuperación a las víctimas de Amuay, organizadas por las Universidades locales, con una respuesta casi inmediata de la colectividad. Réplicas se ven en el resto del país.

Pero no sólo esto es necesario, es menester aplaudir esta acción social y solidaria de las personas de a pie, sino también sería adecuado verlo a nivel de empresas, no tanto por las donaciones típicas, sino por integrar las funciones que prestan con la ayuda a este resultado. 

Desde la posibilidad de presentar propuestas para evitar se repita un hecho como este, hasta el "préstamo" de camas hospitalarias (en las clínicas de la zona), médicos especialistas, ingenieros expertos, donación de sangre, sistemas de soporte médico (sillas de ruedas, muletas, productos ortopédicos), bomberos, veterinarios (sí, también se vieron afectadas las mascotas), hasta sistema transporte para estas mercancías recogidas (empresas transportista), como la creación de manuales y cursos gratuitos que permitan a las personas reconocer señales de peligro, si vive cerca o en medio de lugares donde pueden existir riesgos elevados, como manejarse ante el fuego, el gas, o incluso, sobre la necesidad de tener un sistema de respuesta inmediata vecinal en estos casos. 

Porque la pregunta básica sobre Responsabilidad Social de estas empresas es: ¿alguna vez han explicado como reconocer una señal de alarma en zonas de riesgo por explotación o refinación de hidrocarburos?, ¿existe por lo menos una sirena o un mecanismo visual que permita conocer a los vecinos, que se está en un momento de riesgo elevado (bien sea por la liberación de gas a la atmósfera, o por cambios internos que lo impidan)?, esto para hablar solamente de la Responsabilidad Social Empresarial de la Refinería de Amuay (o cualquier otra refinería) o los centros petroquímicos del país (como "El Tablazo"), o incluso, aquellos puntos de extracción que están operativos dentro de las propias ciudades como Cabimas, o donde pasa un oleoducto expuesto (visible) como en Ciudad Ojeda.

La pertinencia social de las empresas se ve aún mas expuestas en estos casos de conmoción nacional, cuando estas utilizan parte de sus recursos para contribuir no sólo con la manutención inmediata luego de una tragedia, sino porque su presencia en la zona contribuye a crear mejores condiciones de vida u oportunidades de desarrollo personal dentro de su localidad vecina. 

Tal vez, sea más importante ayudar creando estos contenidos para distribuir e instruir a la comunidad, y mecanismos de respuesta no sólo corporativos sino vecinales, para evitar la pasividad de la comunidad una vez detectada alguna de estas señales, y así minimizar los riesgo de pérdidas de vidas en las zonas aledañas. 

Piénselo como director de una empresa con riesgos, mientras empaca otro pomo de dientrífico para enviar a las víctimas de esta tragedia.

Fernando Fuentes Pinzón
@emprendovzla 



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domingo, 26 de agosto de 2012

Amuay, Pdvsa y la Responsabilidad de los Gerentes



Ya antes habíamos comentado sobre la negligencia y la inexperiencia en la alta gerencia, dentro de la tragedia del crucero Costa Concordia en Italia, pero esa queda pálida cuando vemos las imágenes de lo que pasó en nuestro propio país, con nuestra principal industria.

La destrucción de una parte de la principal refinadora de Venezuela, la muerte de personas que trabajaban o vivían cerca del lugar de la explosión y el aprovechamiento del inmediato desalojo de estos de sus propias viviendas para resguardar sus vidas, mientras otros aprovechaban para hurtarles todo lo que les quedara, habla de una sociedad que se ha acostumbrado a no tener responsabilidades.

Si quieremos cambiar esto, que un muerto, un robo, un golpe, un insulto, no continúe en aumento, hay que detenerlos con consecuencias para quien lo haga. Y la responsabilidad gerencial, debe ser una de las primeras en ser exigidas dentro de las empresas públicas (es decir, la que son en teoría de todos los venezolanos) y privadas, más allá de una ley (es necesario creer y hacer).

Un accidente puede suceder, es lamentable, pero en este caso, dentro de este mismo año, ya se han sucedido otros incidentes que sumado al de Falcón, reflejan más una falla gerencial que un hecho fortuito (o infortunio, en este caso).

En febrero de este año (2012), un derrame de crudo en el Estado Monagas, deja a una población entera sin agua y a un rio (Guarapiche) sin vida. En agosto de este mismo año, sucede en Anzoátegui (municipio Freites), algo similiar, y si seguimos leyendo, van más de 10 derrames reportados en el oriente del país, en lo que va de año.

Pero, qué sucede con los directivos encargados de que esto no pase. O con las condiciones que lo provocaron. 

Es necesario, urgentemente:
  1. Determinar las condiciones que permitieron que sucediera esta tragedia (y los continuos derrames petroleros, que son también una tragedia, en este caso ecológica).
  2. Determinar los responsables directos de evitar que esto sucediera (y retirarlos de sus cargos de forma inmediata, en caso de comprobarse que conociendo causas para una alarma no hicieran lo previsto para evitarlo o minimizarlo).
  3. Reemplazar a los mandos que tenían en sus funciones la supervisión de los responsables directos de esta tragedia.
  4. Retirar de zonas de alto riesgo (tanques de gas), al recurso humano que no sea estrictamente necesario para funciones directamente relacionadas con dichos recursos.
  5. La seguridad puede y debe tecnificarse (cámaras y sistemas de control electrónico), dejando un personal de seguridad altamente entrenado (y pagado acorde) con puntos de control sin necesidad de estar al lado las 24 horas de los tanques u otras zonas de riesgo.

La gran diferencia entre una gerencia eficaz con respecto a la incapaz (lo que es igual a decir la diferencia entre un profesional con un improvisado), es asumir su responsabilidad, que la misma tenga consecuencias reales (renuncia, despido, transferencia, etc), la creación de planes inmediatos de reparación (por daños materiales, no sólo de las instalaciones propias, sino de los vecinos y a las víctimas y familiares), y protocolos que eviten tragedias como las vividas.

En la Gerencia de PDVSA no es hora de hacer lamentos de un suceso, sino aprender de este para evitar que se vuelva a suceder o a limitar las consecuencias del hecho, en caso que se produzca de nuevo.

Vaya mi palabra de solidaridad a las víctimas y sus familiares.

Aspiremos a un cambio que está en camino.

Fernando Fuentes Pinzón
@emprendovzla