“The Artist”, es una película que usa la técnica
del cine mudo, y el blanco y negro, para darnos luces y sonido sobre los
cambios de “era” en los negocios. Nada mejor que tratar de presentar la
historia como padre del presente (y por supuesto, como abuelo del futuro) y
tratar de reflejar la situación actual con lo ocurrido hace más de 80 años
atras, para ver que la historia de la humanidad es elíptica, y sirve para poder
crear planes de contingencia, o lo que es igual, como dijo el poeta español
Lope de Vega: “Quien mira el pasado, lo
porvenir advierte” o su traducción más moderna, del tambien español Jorge
Santayana: “Aquellos que no recuerden el
pasado están condenados a repetirlos”.
Ahora bien, “The Artist” representa tres
arquetipos (le recomiendo que si no la ha visto, deje el artículo, disfrute de
la película y luego, continue su lectura, ya que se revelan partes de la
trama): El exitoso, la aspirante, y el empresario.
Su traducción al mundo económico sería: el empleado consolidado, el emprendedor
y el empresario visionario. Vamos a estudiarlo, empezando por el último.
Al Zimmer (John
Goodman): No decide
directamente sobre la tecnología ni sobre los gustos, simplemente, está al día
con estos, por ende, los “cambio de era”, no lo sorprenden. Tampoco tiene
problemas para abandonar lo que antes funcionaba, antes de que deje de hacerlo,
y se adelanta al gusto del público. Es el empresario modelo, en el sentido de
la detección de las oportunidades y su explotación. Incluso, reconoce los
errores rapidamente: uno de ellos, es la desviación de la atención de los
medios de sus producciones a la vida de los artistas, y lo cual percibe como que no da beneficio
económico. También, que independientemente de su “gusto personal”, decide
mirando al público consumidor, quien deberá ser la protagonista de sus
producciones (por lo menos, en la película no vuelve a salir la “amiga” de Al,
como protagonista en obras exitosas).
George Valentin (Jean
Dujardin): El
exitoso gerente o administrador, cosecha los beneficios de adaptarse al gusto
actual y pasado del cliente o público consumidor (pero, no sólo no le importan
otras visiones o el futuro, sino que desconfia que esos cambios se den en la
práctica), por ello, cuando se le advierte de los cambios necesarios, este se
niega. Pierde el empleo. Pero, no importa, él ya conoce la formula del éxito,
esa que le ha funcionado en la última década. Por ello, decide invertir (sin
analizar el mercado) su propio capital, hacer todo él (sin equipo) y apostar a
sus capacidades pasadas. Podría decirse, que se convirtio en emprendedor por
necesidad. Obviamente, a pesar de haber creado una obra maestra, no tiene la
acogida del público. Ya no son esos los gustos. El tiempo a cambiado, está
naciendo una nueva era. La falta de visión, reconocer sus límites y estudiar permanentemente
los cambios sociales y tecnológicos, son los errores que comete el personaje en
la trama. Igualmente, adaptarse al cambio, buscar un socio con visión, aceptar
sus límites e intentarlo de nuevo, son sus razgos posítivos, que le permiten remontarse
en una nueva era (sin obsesionarse por las pasadas).
Peppy Miller (Berenice
Bejo): La
emprendedora por convicción, cuyo rasgo principal es el optimismo y saber
aprovechar las oportunidades. Al inicio, logra la atención de los medios (o
redes sociales, en la actualidad), y consigue un mentor (Valentin) que le ayuda
y enseña sobre el negocio (sin estos dos elementos, dificilmente hubiera podido
triunfar). Pero, los tiempos van cambiando, y lo aprendido sólo sirve si te
permite adaptarte a las nuevas realidades. Así que entra en la nueva era de
forma completa, incluso, minimizando lo aprendido anteriormente (un error), va
paso a paso, desde actriz de relleno, pasando por reparto hasta ser
protagonista (es decir, a la cima se llega escalando por partes). Pero, a
diferencia del “empleado consolidado”, esta mantiene fresca la cosecha de
ideas, y busca a su antiguo mentor para formar un equipo, basado no en las
competencias que Valentin no quiso desarrollar (la voz) sino aprovechando las
otras aptitudes que tiene (baile) para proponer el inicio de una nueva era, al
empresario visionario (que por supuesto, acepta). Así, se crea un equipo ganador, aprovechando lo mejor de todos.
La historia romántica de fondo de la película,
es lo de menos. La metáfora brillante lograda, es una directa cachetada a tanto
empleado consolidado que hoy, decide ir en contra de los cambios sociales y
tecnológicos, en cada uno de sus diferentes industrias, mientras las “Peppy
Miller”, le van quitando cada vez, y casi sin percatarse, más espacios
económicos.
Fernando Fuentes Pinzón
@emprendovenezuela