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Colaborador Emprendo Venezuela
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¿Qué es mejor, popular o influyente? Para dar una respuesta, primero debemos contextualizar sobre la definición de cada término. Según el DRAE, influir es “Producir sobre otra (cosa) ciertos efectos; como el hierro sobre la aguja imantada, la luz sobre la vegetación”, por su parte, popularidad es “Aceptación y aplauso que alguien tiene en el pueblo”.
Noto que para los dos conceptos se debe observar
un comportamiento en el otro, pero al mismo tiempo surge una diferencia: las
acciones de alguien popular serán solamente recibidas y, tal vez, celebradas
por sus seguidores durante un periodo corto de tiempo, pero lo que una persona
influyente haga irá más allá, es decir, provocará reacciones específicas y,
generalmente, de mayor permanencia en el comportamiento de quien recibe el
mensaje.
Así, una persona influyente, generalmente resulta
popular, pero no viceversa. ¿Cómo se comprueba esto? Pensemos en alguien que
sea conocido y guste a muchos humanos de todo tipo (popular). Nos enteramos
de lo que hace, puede que nos dé risa y/o hablemos del tema, pero difícilmente
al momento de tomar decisiones importantes pensaremos en ella como referencia.
Ahora, evoquemos a una persona que sea reconocida por un número considerable de
gente y que, además, identifiquemos como diestro en cierto tema (influyente
típico), estaremos al tanto de lo que realiza y, a diferencia del caso
anterior, reflexionaremos acerca de sus opiniones cuando de tomar decisiones se
trate, es decir, habrá causado un efecto trascendental en nuestro
comportamiento.
Ahora, desde una perspectiva social, sin dejar de
estar orientada a los negocios, ¿Conviene usar como imagen de la marca a una
persona influyente o a una popular? Por supuesto que dependerá de la propia
marca, sin embargo, no solamente necesitamos que muchas personas hablen de
nosotros, sino que actúen en consecuencia, por lo que si nos dirigimos a nichos específicos, es de utilidad identificar a un personaje influyente para dicho
grupo, ya que éste ayudaría en la tarea de persuadirlos hacia el consumo.
En un párrafo anterior mencioné influyente típico, lo que sugiere la
existencia de uno atípico, y así es. Como
también afirmé, una persona influyente, generalmente resulta popular, pero hay
ocasiones en las que nos vemos influidos por completos desconocidos. El ejemplo
sería cuando vamos caminando y observamos que un joven ayuda a otra persona, o
que un grupo de músicos independientes toca en la calle, dichos actos causarán
un cambio en nuestro comportamiento incluso cuando no sabemos quiénes son los
personajes implicados. Sin duda un recurso digno de ser considerado.
Ya sea que optemos por alguien popular o
influyente para la promoción de nuestra marca, debemos justificar la decisión
con fundamentos objetivos y claros, pensados estratégicamente para así obtener
los resultados que esperamos.
Entonces, volviendo a la pregunta, ¿qué es mejor,
popular o influyente? Ambos: como todo en esta Vida, depende totalmente de qué
se quiere, una vez resuelto dicho punto, podremos decidir cuál de los dos
conceptos nos conviene más.
“Popularidad
es sólo que le gustes a la gente, influencia es cuando ésta te escucha”.
Andrés Cansino.
México (Veracruz)
@SupComoTu