A diferencia de lo que la mayoría
podría pensar, mucho dinero, tener el mejor producto, el mejor entrenamiento,
la mejor ubicación, las mejores alianzas, el mejor servicio, el mejor contador,
no es garantía del éxito.
Al igual que tener poco o ningún dinero, el peor
producto, el peor entrenamiento, una mala ubicación, ningún contacto, un
servicio pésimo, un contador que no cuenta, tampoco garantiza el fracaso.
Conozco mucha gente, quienes han
logrado tener éxito incluso en las condiciones menos probables. De la misma
manera que conozco personas que teniendo todo para triunfar, se las ingenian
para echarlo todo a la basura.
En todos los casos, quien hace la
diferencia es la persona.
Por lo cual, en mi opinión el éxito o fracaso es de
las personas, no de las empresas. Claro, las personas hacen empresas exitosas o
fracasadas, pero son las personas, no las empresas quienes causan eso.
El éxito emprendedor es mayormente
un asunto de decisión
Una relación de pareja, un
matrimonio, una sociedad o una amistad que tiene éxito o fracasa, un libro que
es publicado o se mantiene como un montón de notas desordenadas que nunca se
publican, el monte del jardín que es cortado o que llega a medir metros en
lugar de centímetros, son el resultado de decidir y determinarse a hacer que
una decisión sea correcta.
Tomar la decisión correcta, es mucho
menos importante que determinarse a hacer que una decisión sea correcta. El
sólo hecho de tomar una decisión y actuar sobre esta puede ponerlo en
movimiento y hacer que avance. En cambio, esperar para actuar cuando todas las
condiciones sean perfectas, le mantiene estático y no le permite avanzar.
Citando al famoso Thomas Jefferson (3er. Presidente de Estados Unidos): “¿Quieres saber quien eres? No preguntes.
¡Actúa! La Acción te delineará y definirá”.
Mucha gente va por la vida tomando
decisión en modo automático, sólo pensando en las opciones limitadas que otros
o las circunstancias le imponen.
Me asombra ver a tantas personas
pasando dificultades por el simple hecho de no decidir cambiar, y se mantienen
haciendo lo mismo, esperando resultados diferentes.
Usualmente, cuando me preguntan a
que me dedico; y describo lo que hago lo mejor que puedo, normalmente veo una
mirada de envidia, con un “ojala yo pudiera hacer eso”, y luego una lista de
quejas y frustraciones sobre sus trabajos, vidas o negocios actuales.
Lo que más me sorprende es ver como
ellos no se dan cuenta que pueden cambiar esas circunstancias tomando
decisiones. Recientemente, conversaba con alguien y le comentaba sobre mi
estadía en California y me miraba con cierta envidia y decía; “ojala hubiera
podido ir” y lo que me asombra de esto, es notar que aparentemente él no se
daba cuenta que hay unos carteles en la autopista que indican el camino al
aeropuerto.
Un emprendedor exitoso aprende a ser
más asertivo (dar por cierto algo), pro-activo y creativo para hacer que las
cosas pasen. Si usted va a triunfar como emprendedor, tiene que liberarse de su
viejo modo de responder y reaccionar, para cambiar al modo asertivo y pro-activo.
Usted debe rechazar la idea de
opciones limitadas.
Clemente Acosta
@ClementeAcostaM