Antes de
tratar de explicar las causas no económicas (o supraeconómicas) por la cual los
denominados buenos empleados se retiran de una empresa, debemos partir por
aclarar las distintas etapas por la cual se pasa durante una relación laboral.
Todos hemos sido empleados y hemos
pasado por todas las fases naturales de este proceso, comenzando con la parte más
alegre: “La iniciación”.
Es aquí donde nos sentimos
motivados por nuestro nuevo empleo donde, en ocasiones, no planeamos
permanecer por mucho tiempo, sin embargo, en algún momento las cosas cambian.
Esta etapa suele durar aproximadamente de 6 a 12 meses.
Después del primer año, viene “La adaptación”: En esta etapa ya sabemos si el trabajo y la
empresa nos agrada y si nos desempeñamos bien ahí.
Comenzamos a planear nuestra carrera dentro de la empresa y
trabajamos con más seriedad, buscando escalar. Con el paso del tiempo vamos
teniendo más responsabilidades y todo parece marchar bien, al menos con
regularidad, nos acostumbramos a la rutina diaria y comenzamos a notar que
algunos de nuestros compañeros han sido promovidos o que han encontrado un
mejor empleo en otro lugar, y es aquí donde después de un buen tiempo
todos hemos caído en la etapa del “Agotamiento”,
aburrimiento o descontento, nuestra productividad y chispa disminuyen, hasta
que decidimos que es momento de abandonar la empresa.
Antes de responder a la pregunta que da título a este artículo, debemos responder es ¿Por qué se quedan?.
Las razones principales por la cual un
empleado permanece en una empresa, son porque se identifica a sí mismo con las
actividades que esta realiza, disfruta lo que hace, se siente con la capacidad
y el apoyo por parte de su gerente para
desarrollarse en ese lugar.
Una vez claro lo anterior, ¿Por qué se van?
La mayoría de las veces el empleado
abandona la empresa sin saber realmente la razón de su descontento,
se va sin conocer las oportunidades de crecimiento que podía brindarle
la empresa y lo que es peor aún, ingresará a una nueva empresa sin saber que fue
aquello que no le gustaría experimentar de nuevo, cayendo en el mismo
error una y otra vez.
Ante estos escenarios muy reiterativos y comunes,
no me resta más que aclarar que todos los seres humanos por naturaleza tenemos
el deseo y la ambición de tener desarrollo y mejores oportunidades.
Por último,
recuerde que, en una organización de éxito, todos son necesarios, pero nadie es
indispensable, por ello, si su empresa
tiene un buen sistema usted logrará reemplazar ese capital humano por otro de
igual o mejor competencia e idoneidad.
Jesus Soto M
Twitter: @jvsotom