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martes, 10 de abril de 2012

¿Por qué se van los buenos empleados? (colaborador)



Antes de tratar de explicar las causas no económicas (o supraeconómicas) por la cual los denominados buenos empleados se retiran de una empresa, debemos partir por aclarar las distintas etapas por la cual se pasa durante una relación laboral.
Todos hemos sido empleados y hemos pasado por todas las fases naturales de este proceso, comenzando con la parte más alegre: “La iniciación”.
Es aquí donde nos sentimos motivados por nuestro nuevo empleo donde, en ocasiones,  no planeamos permanecer por mucho tiempo, sin embargo, en algún momento las cosas cambian. Esta etapa suele durar aproximadamente  de 6 a 12 meses.
Después del primer año, viene “La adaptación”: En esta etapa ya sabemos si el trabajo y la empresa nos agrada y si nos desempeñamos bien ahí.
Comenzamos a planear nuestra carrera dentro de la empresa y trabajamos con más seriedad, buscando escalar. Con el paso del tiempo vamos teniendo más responsabilidades y todo parece marchar bien, al menos con regularidad, nos acostumbramos a la rutina diaria y comenzamos a notar que algunos de nuestros compañeros han sido promovidos o que han encontrado un mejor empleo en otro lugar, y es aquí donde después de un buen tiempo todos hemos caído en la etapa del “Agotamiento”, aburrimiento o descontento, nuestra productividad y chispa disminuyen, hasta que decidimos que es momento de abandonar la empresa.
Antes de responder a la pregunta que da título a este artículo, debemos responder es ¿Por qué se quedan?.
Las razones principales por la cual un empleado permanece en una empresa, son porque se identifica a sí mismo con las actividades que esta realiza, disfruta lo que hace, se siente con la capacidad y el apoyo por parte de su gerente para desarrollarse en ese lugar.
Una vez claro lo anterior, ¿Por qué se van?
La mayoría de las veces el empleado abandona la empresa sin saber realmente la razón de su descontento, se va sin conocer las oportunidades de crecimiento que podía brindarle la empresa y lo que es peor aún, ingresará a una nueva empresa sin saber que fue aquello que no le gustaría experimentar de nuevo, cayendo en el mismo error una y otra vez.
Ante estos escenarios muy reiterativos y comunes, no me resta más que aclarar que todos los seres humanos por naturaleza tenemos el deseo y la ambición de tener desarrollo y mejores oportunidades.
Por último, recuerde que, en una organización de éxito, todos son necesarios, pero nadie es indispensable,  por ello, si su empresa tiene un buen sistema usted logrará reemplazar ese capital humano por otro de igual o mejor competencia e idoneidad.
Jesus Soto M
Twitter: @jvsotom