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miércoles, 30 de mayo de 2012
El valor de estar al día sobre los clientes
Estar al día sobre
las necesidades y aspiraciones de los clientes es una de las áreas en dónde las
empresas tienen más oportunidades de negocio y rentabilidad.
Emprendedores y
gerentes saben bien que la vorágine del día a día del negocio hace que muchas
veces los clientes dejan de ser el eje de todo lo que la empresa debe hacer.
Sin embargo, mientras
más conoces a tus clientes y te mantienes al tanto de sus expectativas, más
fácil te será identificar en dónde debes poner el énfasis para hacer mejoras en
el corto plazo de mayor valor.
No son pocas las
veces que no se concretan ventas o se pierden clientes porque no se conocen
suficientes detalles de los mismos, bien sea por prejuzgarlos por su apariencia,
o porque nos quedamos "enganchados" rígidamente de una vieja opinión
que tenemos de ellos.
En este sentido,
permíteme sugerirte algunas acciones prácticas que no requieren de mucha
sofisticación metodológica ni de ningún presupuesto especial para hacer una
investigación de mercado útil y práctica:
Haz una lista de tus 10
mejores clientes y llámalos por teléfono o escríbeles para saber:
1. Cómo están y qué
novedades tienen sobre sus vidas y/o trabajos;
2. Cuáles son los
planes que tienen en el corto plazo, en los que podrías apoyarlos o ayudarlos
eventualmente; y
3. ¿Tienen alguna
sugerencia sobre algo que debas mejorar, como profesional y/o empresa, en
términos inmediatos?
A lo mejor, estas
preguntas te parecen obvias y muy básicas. Pero en la práctica, debido a las
rutinas laborales, es muy probable que las hagas poco, o que no las hagas a
todos los clientes claves.
¿Y
por qué comenzar con los mejores clientes?
Porque con ellos
obtienes más beneficios; tienes más confianza para hacerles estas preguntas; debes
hacer menos esfuerzos para ofrecerles nuevos productos o servicios (te conocen
mucho más que los nuevos clientes o los potenciales); y tienes más facilidades
para cultivar su lealtad.
Además, con cierta
frecuencia solemos tener exceso de confianza con los mejores clientes y, en
consecuencia, los descuidamos sin darnos cuenta. Así que la iniciativa de
refrescar el conocimiento que tienes de tus mejores clientes siempre es
oportuna.
Invertir un tiempo
similar con los clientes que no son tan buenos, haciéndoles las mismas
preguntas, te permite comenzar a crear las condiciones necesarias para que
ellos se conviertan en mejores clientes.
Y si quieres tener
más chance de conocerlos mejor, cuando entrevistes a tus clientes incluye
preguntas como éstas:
• “¿Cómo le fue con
el producto que nos compró la última vez?”;
• “¿Cómo le está
yendo con el servicio que le estamos brindado?”;
• “¿Qué cree usted
que deberíamos mejorar para que usted esté más contento como cliente nuestro?”.
Sí, son preguntas
estratégicas, porque están dirigidas a estimular comentarios y sugerencias que
no obtendrías de manera espontánea y directa de los clientes.
Sus respuestas te
brindan la oportunidad de conocer mejor sus necesidades y expectativas, lo que
a su vez te permitirá anticiparlas y sorprender gratamente a tus clientes.
Inclusive, atrévete a
preguntarles a los clientes que te dejaron las razones de su decisión y qué los
haría volver, o a los clientes que no te compraron en un momento determinado,
pregúntales por qué no lo hicieron.
Quizás obtengas
respuestas que no te gusten, pero con seguridad todas serán interesantes
oportunidades para aprender de manera muy económica y hacer mejoras en tu
negocio basadas en un conocimiento más exacto acerca de tus clientes.
www.libroscograf.com
miércoles, 2 de mayo de 2012
¿Qué es innovación? (vídeo)
El día de hoy, en nuestra sección de vídeos compartimos uno, realizado en España sobre la definición de innovación y valor, en relación a la empresa y los clientes. Un corto, pero muy educativo vídeo:
Fernando Fuentes Pinzón
@emprendovzla
miércoles, 29 de febrero de 2012
¿Cuanto vale su empresa? (colaborador)
Por cualquier circunstancia (herencia, venta, compra, crédito, etc) usted puede querer saber el valor de su propia empresa, por ello, normalmente lo valorará de forma subjetiva o emotiva, como resultado de cuánto sacrificio se
ha realizado o qué tan fuerte se ha trabajado durante años para lograr llevar
su negocio adelante. Pero, esta no es la vía real financiera para determinarlo, por ello, el primer elemento, es contar con un asesor externo, donde la parte emotiva (siempre presente) no nuble el juicio.
Si usted desea saber cómo determinar el valor de su
empresa, debe realizar algunos esfuerzos para obtener las variables necesarias
que lo llevarán a establecer el rango de
valor aceptable para el mercado, o por lo menos entre compradores y vendedores. Estas variables incluyen: estados financieros,
proyecciones de ingresos, costos y gastos, al igual que condiciones y
perspectivas del entorno económico entre
otros.
Una vez se logran obtener todas las variables y
proyecciones, se realizan cálculos
financieros y matemáticos que le brindarán
una amplia gama de valores, según el método que se utilice. Algunas expresiones que le deberán ser
familiares al hablar sobre el valor de su empresa son: Utilidades antes de
impuesto, flujo de caja libre, tasa de
descuento, costo de capital, crecimiento esperado de las utilidades y algunos
términos adicionales que son obligados dentro de este tema.
La valoración de empresa es un proceso complicado que
comprende diversas etapas que el analista debe cumplir necesariamente, para
lograr obtener un valor razonable y confiable.
Todo empresario que desea involucrarse en el proceso de compra/venta de
una empresa debe asesorarse por un experto en el tema y así obtener la mejor
guía a lo largo del proceso.
Muchas veces el interés por heredar, vender o adquirir
un negocio en marcha, puede llevar a obviar ciertos pasos necesarios en el
proceso estratégico de negocios. Si se
utilizan los mecanismos apropiados, esto le ahorrará tiempo y dinero;
componentes primordiales en la búsqueda de una mayor rentabilidad sobre la
inversión de capital.
Siempre es recomendable que al momento de evaluar su
empresa, utilice los resultados de ese ejercicio para poder establecer sus
futuras estrategias y planes a seguir.
Posiblemente, también pueda determinar que será necesario reestructurar
las operaciones, minimizar su deuda comercial o bancaria e inclusive el despido
de empleados. Muchas de estas
alternativas nos enfrentan con decisiones difíciles. Sin embargo, todo inversionista debe velar
por el crecimiento del capital en forma constante y sostenible.
Reconocer que la valoración de su empresa, es
solamente la puerta de entrada al
proceso de compra-venta, es iniciar con el pie derecho. Esta etapa le brindará
información sólida para poder realizar una buena gestión de mercadeo, negociación
y cierre de la transacción de forma exitosa.
Ricaurte Castrellón D.
Asesor Financiero
PD: Si desea publicar (colaborar) con nosotros, es bienvenido (primero debe revisar este enlace)
lunes, 6 de febrero de 2012
La ultima coca-cola en un desierto (colaborador)
Muchos al iniciar un proyecto empresarial están a la espera de que su
público voltee inmediatamente a ellos y empiece a disfrutar de sus propuestas
de valor, pero todo el éxito o fracaso estará en función de conocer cuán escaso
o abundante es el producto o servicio que se ofrece; o por el contrario, cuán
escaso o abundante es el público que desea ese producto o servicio. Sobre la
base de lo anterior empieza la estrategia a tejerse para abordar al mercado.
Existen tres estrategias consideradas básicas en mercadeo:
- Competir por Precios: Quién vende más barato
- Competir por Atributos: Diferenciación
- Competir en Especialización: Nichos
Pero ¿cómo escoger la estrategia
ideal para mi producto/servicio?
Si su propuesta la lanza en un contexto de mercado donde perviven ofertas
que el público considera que son muy similares en beneficios/atributos y el
esfuerzo físico por adquirirlas resulta ser el mismo, ejemplo las peluquerías
que queden en el mismo centro comercial; pues lo más lógico será competir en
precios, ya que su oferta es ABUNDANTE y la fidelidad de sus clientes será
mínima. Usted tendrá que revisar TODA su estructura operativa y eliminar las
cosas que sean menos productivas y puedan ser eliminadas para aligerar la
cadena de costes y así bajar los precios y seguir siendo rentables. Qué le
recomiendo que elimine: A la cajera, así tendrá que pagar un sueldo menos.
Ponga a sus clientes a pagar desde el teléfono móvil.
Si su propuesta la lanza en un contexto de mercado como el anterior pero
está interesado en NO ser vulnerable a una guerra de precios futura (cosa que
de seguro ocurrirá), lo que recomiendo es que se Diferencie. La diferenciación
lo aleja de la abundancia y lo acerca a esa meta que todo emprendedor desea
lograr: que su producto/servicio sea considerado ÚNICO, escaso al menos. Lo
cual le permitirá cobrar un precio adicional por ese “atributo” agregado a lo común,
a lo abundante.
Realice un benchmarking de los principales competidores y vea qué no ofrecen
ellos aún que los usuarios/consumidores estén deseosos de obtener y por lo cual
pagarían un poquito más. Ejemplo: Ya su peluquería ofrece lo básico en cuanto a
corte de cabello, secado, masajes, depilación, chismes actualizados, etc. y las
demás también lo ofrecen, pues ganará quien lo ofrezca más barato. A eso
podemos darle una vuelta de tuerca, si usted decide diferenciarse puede hacerse
notorio al emplear sólo productos orgánicos (tintes, labiales, crema
depilatoria), lo cual puede llamar la atención de aquellos clientes con
consciencia ecológica; u ofrecer sistema de pagos fraccionados atrayendo a quienes
con un presupuesto un poco recortado no pueden darse el lujo de pagar de
contado u ofrezca su servicio a domicilio; por todo ello sus clientes estarán
felices en pagar un poquitín adicional con tal de disfrutar de “eso distinto a
lo común”, eso que no lo hay en todos lados, eso que es ESCASO.
La tercera forma de abordar al mercado es a través de una estrategia
enfocada en nichos o segmentos muy específicos de individuos que desean algo en
particular y cuya singularidad resulta costosa ser cubierta por los actores más
grandes. En este sentido, hay centros de estética donde se abordan a hombres metrosexuales
y se les brinda servicios configurados de una manera que son casi imposible de
ser ofrecidos por otras barberías. Aquí al atacar a un grupo específico y como
consecuencia de ello, puedes manejar costes bajos, ya que, no debes surtirte de
una variedad de materiales muy amplia para satisfacer a innumerables tipos de
clientes que demandan cosas diferentes, sino surtirte de materiales precisos
para individuos con características homogéneas, lo que hace predecible su
demanda y la gestión de inventarios es rentable. A la vez, puedes cobrar
precios más altos, ya que, ese cliente valora mucho que le des exactamente lo
que él necesita, desea o no halla. Eso que lo hace ÚNICO.
Como ve, no basta ser la última Coca Cola en el desierto (escasez de producto), sino
que además debe ser un desierto con consumidores capaces de comprar el producto
o servicio que ofrecemos (no sirve de nada, un desierto sólo poblado por
camellos), por eso, pregunte, cuantos sedientos con dinero en los bolsillos se
van arrastrando por las arenas del desierto a buscar ese producto único, por
eso, tal vez convivir con veinte marcas competidoras en un mercado repleto, sea
mejor idea.
Andrés García Contreras
@AndresCaracas
PD: Si usted desea publicar (colaborar) con nosotros, le invitamos a conocernos a través de este enlace.
¿Cuánto vale una idea? (colaborador)
Cada
día millones de personas creativas tienen ideas. La idea es algo
intangible, pero a la vez tan importante, que pudiese llegar a valer
tanto como una pieza de diamante.
Las
agencias contratan a los mejores creativos, porque tienen buenas
ideas o porque son capaces de generar ideas creativas. Muchas de
estas ideas salen a la calle sin ver la luz del éxito, significando
solamente una inversión de tiempo y dinero. Y ese momento nos
preguntamos, ¿Qué es lo que determina el valor de una idea?
Para
contestar esto, recurro a una fábula: un hombre anciano le pregunta
a su hijo, “Dígame hijo, ¿cuánto vale esta gota de agua?”
y el hijo le respondió: “muy poco padre, muy poco, apenas una
moneda de cobre”. El padre se quedó en silencio y después le
volvió a preguntar “¿y si estuvieses en medio del desierto,
cuanto valdría?”.
Una
idea gana valor de acuerdo a la situación, al momento o la realidad
en la que se presenta, y un factor: según su abundancia o escasez
(para leer un artículo sobre las estrategias de precios puede
consultar este enlace).
Las
ideas son muy valiosas, pero su valor se determina a un precio cuando
cumple con el fin que tiene que hacer, y sea factible.
Una
idea hecha realidad tiene un valor real cuando ofrece una solución,
cumple con el objetivo o tiene algún significado para quienes tienen
una necesidad.
Cualquier
idea, por muy buena que parezca, no vale nada, si no tiene un
objetivo. Dedicarse a tener ideas que servirán, es lo que le dará
un valor, por lo menos para el público al cual está pensado o
termina recibiendolo. Un valor se corresponderá con el precio hasta
que cumplan con una función, una posición en el mercado o en la
sociedad. Una buena idea tiene un valor cuando se defiende con
creatividad, y en este caso, no importa el precio, sino el valor que
marcará en el futuro.
Uno
de los principales problemas para los directivos de Recursos Humanos,
en estos tiempos es fijar y mantener un precio para los profesionales
creativos, con el fin de retenerlos un mayor tiempo dentro de una
empresa, pero en realidad, lo que a lo que se le puede determinar
precio es la creación de valor que aporta (y no a la persona) y es
este indicador, el que determina el valor del creativo, representado
en un precio, que no siempre se debe resumir de manera económica,
sino verlo como un todo.
Yuni Ramírez (España)
@RamirezYuni
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6:06
Fernando Fuentes Pinzon



